Destaques

SEPEA en Europe : «Les Journées à Lisbonne»

Société Européenne pour la Psychanalyse de L’Enfant et de L’Adolescent
18 -19 Octobre 2019

Lieu: Ordre des Médecins, Av Gago Coutinho no 151, 1749-084 Lisboa, Portugal

SEPEA-en-Europe les 6èmes Journées de Lisbonne  |  Argument

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FIVE LECTURES ON SEXUALITY
With Professor Rosine Perelberg
An online course with live discussion day with the course host

About the course
Professor Perelberg traces key contributions that psychoanalysis has brought to the understanding of sexuality. Starting with Freud’s revolutionary ideas on infantile sexuality, the course follows the contributions of Klein, Lacan, Green and Laplanche. 
This course includes a live day of face-to-face discussions with Professor Perelberg, on Saturday 9th November.

About the lecturer
 Professor Rosine Perelberg, PhD is a training and supervising analyst. She is a Fellow and President of the British Psychoanalytical Society.
 Professor Perlberg has published prolifically and is the author of titles such asPsychic Bisexuality: A British-French Dialogue and Murdered Father Dead Father: Revisiting the Oedipus Complex.100% of students rated this course as ‘excellent’ or ‘very good’

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Advanced level
This course is suitable for anyone who has completed a course with us or has at least a degree level qualification in psychoanalysis.

5 video lectures
This series is comprised of 5 video lectures that you can buy individually according to your interests.

Access for 4 months
You can access your purchased lectures for 4 months (with the discussion day).

Live discussion day
People who purchase this course can attend the live discussion day, led by Professor Perelberg, at the Institute of Psychoanalysis, London.

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Concerning the Nature of Psychoanalysis: The Persistence of a Paradoxical Discourse – Gregorio Kohon


Entrevista a Antonio Pérez-Sánchez (excertos).

Publicada na revista digital da Sociedade Espanhola de Psicanálise – Temas de Psicoanálisis – de Janeiro 2019 – www.temasdepsicoanalisis.org

Antonio Pérez-Sánchez é médico especialista em psiquiatria com vasta experiência clínica em serviços de saúde pública, tanto em internamento hospitalar, como ambulatório. Durante algumas décadas foi coordenador e supervisor do serviço de Saúde Mental de Adultos de Sant Andreu de la Fundación Vidal i Barraquer. É psicanalista titular com funções didácticas da Sociedad Española de Psicoanálisis e da Asociación Psicoanalítica Internacional (API). Colabora na formação e organização do Núcleo Português de Psicanálise. O seu interesse pela clínica, pela compreensão psicanalítica da mente, pelo desenvolvimento de modelos aptos para ser aplicados no contexto dos serviços de saúde públicos e pela transmissão da psicanálise levaram-no a escrever diferentes obras e numerosos artigos.

Relação entre Psiquiatria e Psicanálise

TdP.― Como psiquiatra, ¿qué relación establecería entre psiquiatría y psicoanálisis? ¿Qué aportaciones del psicoanálisis considera más relevantes en relación a la psicopatología o la nosología psiquiátrica?

A. Pérez-Sánchez.― Como para ser psiquiatra hay que ser médico antes, creo que, según me he dado cuenta después, la formación como tal me resultó más importante de lo que pensaba. En el sentido de concebir la psique como algo enraizado en el cuerpo, no solo en el cerebro, sino en la piel, en las vísceras, la musculatura, etc., todo lo cual es una realidad de la persona cuya presencia conviene tener en cuenta. Al mismo tiempo, este conocimiento de que somos mente en un cuerpo que lo soporta, indica también las limitaciones de nuestra disciplina, el psicoanálisis, lo que no deja de ser una cierta vacuna para los excesos de psicologización.

Mi experiencia psiquiátrica posterior, ya en Barcelona, tanto en un hospital general, el Hospital Clínico, en la atención a pacientes con episodios agudos, como en una institución para enfermos crónicos de características manicomiales, aún en aquella época, el Hospital de Sant Boi, me ofrecieron la oportunidad de entrar en contacto con las manifestaciones extremas de la psicopatología. Al escuchar a un paciente de patología menor en el diván, este conocimiento me ha permitido valorar también otros niveles más perturbados aunque no abiertamente manifiestos.

Por último, la preocupación por el diagnóstico en psiquiatría, también ha constituido un elemento favorecedor en mi práctica analítica, aunque parezca paradójico. Por supuesto, desde un enfoque psicoanalítico de la psicopatología evitamos las etiquetas y observamos a la persona en la que se inserta una determinada patología. No obstante, creo que es necesario hacer un esfuerzo por establecer un diagnóstico, que necesariamente será “psicodinámico”. Es decir, un diagnóstico personalizado de las principales ansiedades, defensas y tipo de relación de objeto predominante.

En cuanto a las aportaciones del psicoanálisis a la psiquiatría, puedo hablar de mi práctica tanto en las instituciones mencionadas, como posteriormente en un Centro de Salud Mental para pacientes ambulatorios, donde siempre tuve presente la perspectiva psicoanalítica en un sentido amplio, tanto para la comprensión de la enfermedad mental como para la aplicación de algunos principios técnicos psicodinámicos, en cómo observar e intervenir terapéuticamente con tales pacientes.

Psicanálise e saúde pública

TdP.― Entre sus primeras publicaciones destaca el libro titulado Prácticas psicoterapéuticas. Psicoanálisis aplicado a la asistencia pública (1996). Desde su experiencia, ¿en qué ha contribuido el marco de referencia psicoanalítico al trabajo en el ámbito público en salud mental?

A. Pérez-Sánchez.― La pregunta es pertinente, y creo que acabo de decir algo en la pregunta anterior. Suele asociarse el psicoanálisis a una práctica exclusivamente limitada al diván y por lo tanto muy restringida en cuando a las posibilidades de incidencia social. Así que, efectivamente, la obra que comentáis trata de deshacer este malentendido, al recoger la experiencia de un equipo interdisciplinar (psiquiatría, psicología, enfermería, trabajo social) que desde una base común psicoanalítica intenta “aplicar” estos principios al ámbito de la asistencia pública. Y espero haber mostrado que fue posible, eficiente, y satisfactorio.

Para mí, pues, resulta claro que el psicoanálisis tiene mucho que aportar a la asistencia de la salud mental en el ámbito público. De hecho, en la actualidad muchos de nuestros compañeros de la SEP dedican a ello una buena parte de su actividad profesional.

Que Psicanálise?

TdP.― En su concepción del psicoanálisis y en relación a la teoría de la técnica, se siente identificado con alguna orientación psicoanalítica en particular?

Pérez-Sánchez.― El conocido trabajo de Wallerstein, de 1988, ¿Uno o muchos psicoanálisis? recogía un hecho que desde hacía muchos años se venía produciendo en el seno de la comunidad psicoanalítica internacional: no existe una sola forma de entender a Freud y, mucho menos, de desarrollar sus teorías. Pero esta pluralidad de desarrollos creo que se ha malentendido, en el sentido de que parecería absolutamente incorrecto u obsoleto pronunciarse por una determinada línea de pensamiento. Creo que existe una cierta confusión al respecto. Entiendo que, efectivamente, hoy día en el seno de la Asociación Psicoanalítica Internacional (API), fundada por Freud, por referirme tan solo a la que conozco más, se han desarrollado unas cuantas líneas de pensamiento psicoanalítico que tienen cabida en el mismo. Es decir, no ha existido una evolución del psicoanálisis en una sola línea. Esto es un hecho. Pero como bien precisáis en la pregunta, el asunto es con qué línea se siente más “identificado” un analista, en este caso yo mismo. Esta es la cuestión, cómo interiorizar una teoría coherente de la mente, de la psicopatología y de la técnica, que tenga suficiente consistencia y que permita incidir en la vida psíquica. De manera que, retomando la pregunta de Wallerstein, ¿uno o varios psicoanálisis?, la respuesta para mí es clara: si nos referimos al ámbito general, muchos psicoanálisis; y si aludimos a un analista en particular, en este caso a mí, aun construyendo su identidad psicoanalítica, tampoco me cabe la menor duda de que la respuesta es “un” psicoanálisis. En mi caso, el psicoanálisis que he recibido en las enseñanzas del Instituto de Psicoanálisis de Barcelona durante mi formación y que he desarrollado luego como profesor y en mis trabajos. Una línea de pensamiento que, iniciada en Freud, pasa por Klein de manera importante, para continuar con Bion y autores post-kleinianos. Además de H. Segal, ya citada, B. Joseph, J. Steiner, R. Britton y M. Feldman, fundamentalmente. Este bagaje me ha permitido construir la herramienta de un método psicoanalítico, con una cierta consistencia. No obstante, los años de intercambios en el ámbito psicoanalítico internacional con otras formas de pensamiento y práctica psicoanalítica, han hecho posible que relativice algunas certezas, e incorpore matices de otras escuelas, así como que admita zonas teóricas de convergencia entre estos diferentes enfoques o modelos y la teoría que yo sostengo

TdP.― ¿Qué opina acerca del psicoanálisis relacional? ¿Y del intersubjetivismo?

A. Pérez-Sánchez.― Me parecería aventurado dar una opinión sobre lo que se considera como uno de los desarrollos del pensamiento psicoanalítico actual, que desconozco. Personalmente, los trabajos que he leído no me han resultado convincentes teóricamente y menos aún en cuanto a la técnica.

No me parece una respuesta satisfactoria decir que el psicoanálisis siempre ha sido “relacional” por definición. Por varias razones. En primer lugar porque imagino que la pregunta hace referencia al denominado “psicoanálisis relacional”, etiqueta que ha surgido hace unos años, sobre todo en Norteamérica, con una determinada concepción de la mente y de la técnica psicoanalítica que la diferencia de otras escuelas. Pero, además, porque la idea de lo “relacional” de esta escuela, por lo que sé, es muy distinta, por ejemplo, de muchas de las escuelas psicoanalíticas en las que se habla de “relación” basada en las “relaciones” internas. Esto creo que lleva a confusión, pues los analistas y psicoterapeutas jóvenes, cuando oyen hablar de una disciplina psicológica “relacional” les parece muy evidente, que es lo que constituye el núcleo del psicoanálisis. Pero pasa desapercibido que no es lo mismo una relación interpersonal, entre dos sujetos, que una relación basada en los patrones internos de relación de objeto. De ahí que “lo relacional” de lo que hablamos, por ejemplo, desde las escuelas de la teoría de relación de objeto interno, tiene poco que ver con ese “relacional” de los psicoanalistas relacionales.

Por cierto, el término intersubjetivismo creo que es más claro, pues hace referencia a la relación de dos sujetos. Pero esto, en mi opinión, es algo que se aleja del psicoanálisis, entendido como una relación en la que el analista es un objeto de transferencia, quien en el proceso analítico ayuda al paciente a que mejore su distorsión transferencial y pueda percibirlo cada vez más como el sujeto que es: diferente de los objetos proyectados.

                        (…)

Psicoterapia ou Psicanálise?

TdP.― En otro de sus libros, Entrevista e indicadores en psicoterapia y psicoanálisis (2006), trata de un tema, la diferencia entre psicoanálisis y psicoterapia a nivel de técnica, del que se ha ocupado en diferentes ocasiones. ¿Podría señalar, para nuestros lectores o para aquellos que no hayan tenido ocasión de conocer su pensamiento al respecto, qué aspectos considera más importantes en cuanto a la diferencia entre psicoanálisis y psicoterapia?

A. Pérez-Sánchez.― Uno de los factores que creo ha dificultado la distinción entre psicoanálisis y psicoterapia psicoanalítica (PP) ―se supone que hablamos de ésta y no de otras psicoterapias con las que las divergencias son más claras― es que de entrada le damos connotaciones valorativas, donde el psicoanálisis es superior a la psicoterapia. En la medida que la PP se deriva del psicoanálisis estaría justificada esta consideración. Pero si pensamos que se trata de dos métodos “psicoterapéuticos” ―ahora hablo en términos genéricos donde incluyo al psicoanálisis y a la psicoterapia psicoanalítica como formas de ayuda psicoterapéutica— entonces no necesariamente se ha de establecer esa comparación. Así que prefiero hablar del método psicoanalítico y del método de la psicoterapia psicoanalítica. Cada uno de ellos tiene su especificidad. Especificidad en varios sentidos: en cuanto a los objetivos terapéuticos a conseguir, la técnica utilizada y los pacientes en los que es más indicado uno u otro método.

El método psicoanalítico es más ambicioso en cuanto a objetivos terapéuticos y, por lo tanto, requiere de unas condiciones técnicas más exigentes. Pero solo será posible cuando un determinado psicoanalista y con la adecuada formación, encuentre a un paciente que esté necesitado, capacitado y dispuesto a realizar dicha tarea.

Creo que es un error pretender llamar psicoanálisis a toda actividad terapéutica que realiza un psicoanalista, por muy formado que esté. De manera que la distinción de si trato a un paciente con psicoanálisis o con psicoterapia psicoanalítica depende del método que esté utilizando. Mi identidad analítica estará presente en ambos casos, pero las herramientas que utilizo son diferentes y, por lo tanto, los esfuerzos que espero del paciente y los resultados terapéuticos también serán distintos. Por ejemplo, el tipo de intervenciones serán predominantemente interpretativas, y con frecuencia centradas en la transferencia, cuando se trata del método psicoanalítico. Y el encuadre para que esto sea posible ha de ser lo suficientemente intenso y continente, lo cual requiere de una alta frecuencia de sesiones a la semana.

sea posible ha de ser lo suficientemente intenso y continente, lo cual requiere de una alta frecuencia de sesiones a la semana.

TdP.― Acaba de publicar un nuevo libro, Organización psicótica de la personalidad. Claves psicoanalíticas (2018), en el que se interesa por el funcionamiento mental psicótico. ¿Nos podría explicar qué le ha llevado a realizar este estudio?

A. Pérez-Sánchez.― He dicho que el método psicoanalítico es aplicable en determinados pacientes, mientras que en otros lo es el método psicoterapéutico. Pues bien, en la mayoría de pacientes psicóticos no es frecuente que se den las condiciones en el paciente y el entorno inmediato familiar, para llevar a cabo un psicoanálisis. Sin embargo, a veces ello es posible, por una combinación de factores: un paciente especial, a pesar de la psicosis, una familia y un entorno profesional colaboradores, y un analista dispuesto a llevarlo a cabo. Es lo que ocurrió en un caso que llevé durante varios años. Dado que no es una experiencia frecuente, me pareció que valía la pena que el esfuerzo realizado por la paciente y por mí, así como por la familia y otros profesionales, fuera recogido y publicado. Tengo el convencimiento de que la publicación de trabajos en los que el material clínico ocupa un lugar relevante es imprescindible para el desarrollo del psicoanálisis, como de hecho se ha venido observando en las presentaciones de los congresos y foros internacionales en los últimos lustros.

En el caso del libro, al tratarse del estudio del funcionamiento psicótico, no pretendía tan solo estudiarlo en el sentido de una “organización” de la mente, por peculiar que sea, sino que hoy en día sabemos que de ahí podemos extraer un conocimiento de los niveles psicóticos de toda organización de la mente, en cualquier persona.

(…)

Situação Atual e Especificidade da Psicanálise

TdP.― Siempre ha valorado el rigor en la aplicación y en la transmisión del psicoanálisis. En general, ¿cómo ve la situación actual al respecto en las diferentes sociedades de la IPA? ¿Podrían intuirse señales de regresión?

A. Pérez-Sánchez.― Antes describía nuestra profesión como un trabajo en soledad y el riesgo inherente a ello de desviarnos de nuestra tarea por las trampas del inconsciente. Este es el argumento fundamental para pensar en la necesidad del rigor en la aplicación del método psicoanalítico y, en consecuencia, del aprendizaje del mismo. Creo que es una idea en la que la mayoría de psicoanalistas estarían de acuerdo. El problema surge cuando el entorno social, económico y cultural, presiona, haciendo difícil mantener ese rigor. Y es ahí donde surgen las discrepancias entre los psicoanalistas. Para hacer viable el psicoanálisis deberíamos flexibilizarlo, dicen unos, porque de otra manera morirá. Pero cuando vemos que “flexibilizar” significa perder ese rigor y especificidad de lo psicoanalítico, otros entendemos que eso lo desnaturaliza y supone la muerte del psicoanálisis.

Se me ocurre un ejemplo un poco extremo pero que creo ilustra lo que quiero decir. Como la evolución de la sociedad actual ha llevado a malbaratar las condiciones climáticas del planeta a límites alarmantes para su supervivencia, ¿hemos de adaptarnos, por ejemplo, proporcionando máscaras de oxígeno a sus habitantes? ¿o hemos de luchar contra esa tendencia “adaptativa”, y acudir a limitar el estropicio ambiental?

En el seno de la API, ambas tendencias existen. Es difícil decir la proporción de unas y otras. En líneas generales, creo que puede decirse que en el continente Europeo, excepto unas pocas sociedades, existe una fuerte tendencia a sostener lo específico del psicoanálisis, poniendo todo el esfuerzo necesario. En América del Norte, es considerable también el número de analistas que comparten esta postura. Creo, hasta donde puedo saber, que en América latina no es tan así.

TdP.― ¿Cuál cree que será el lugar del psicoanálisis en la sociedad actual, líquida, como la han denominado algunos? O dicho de otro modo, ¿cómo cree que evolucionará el psicoanálisis?

A. Pérez-Sánchez.― Sería pretencioso intentar pronosticar el futuro del psicoanálisis, en especial, tratándose de una disciplina que se ocupa de la comprensión del pasado para entender mejor lo que sucede hoy. Aunque es cierto también que en este sentido se ha producido una transformación, de manera que es el presente el que nos permite conocer lo que sucedió en el pasado, o la versión que el paciente tiene de este. ¿Podríamos decir lo mismo del futuro? En cierta manera sí. Pero solo en cierta manera.

Por lo que acabamos de ver en mi respuesta a la pregunta anterior, es difícil saber la evolución que seguirá el psicoanálisis entre las tendencias a “flexibilizarlo” y las que se oponen a ello porque entienden que es su muerte. Hace años hubiera sido inimaginable que una Junta directiva de la API aceptara la modificación del modelo Eitingon —que desde el inicio de la API constituyó el modelo estándar para la formación psicoanalítica—, en el sentido de disminuir la frecuencia de las sesiones; entre otras cosas porque ya existía el modelo francés con esa menor frecuencia aunque con otras exigencias. Sin embargo, recientemente las últimas Juntas de la API han aceptado esa modificación. ¿Quiere eso decir que estamos abocados a un inevitable proceso de desnaturalización del psicoanálisis? Pues creo que la respuesta podría ser similar a la que daríamos para el ejemplo de la situación climática del planeta. Los hechos no son muy alentadores, pero no por eso hemos de cruzarnos de brazos. Y en lo que se refiere al psicoanálisis, pues si muchos pensamos que para que el psicoanálisis siga siendo tal requiere de unas condiciones de rigor y disciplina, deberemos seguir peleando en ese sentido. ¿Qué resultará de todo eso…? Pues, ya se verá.

(…)

Tarefas Didáticas

TdP.― También sigue ocupándose actualmente de tareas didácticas, entre otras, en el marco de la IPA (International Psychoanalytical Association). ¿Podría ampliarnos información al respecto?

A. Pérez-Sánchez.― Durante varios años estuve viajando a Lisboa para dar seminarios al Nucleo Portugués de Psicoanálisis, un Grupo de Estudios auspiciado por la Asociación Psicoanalítica Internacional. Desde hace dos años me ocupo de la dirección del Comité que dirige al grupo desde la API (Sponsoring Committee). Esto supone dos visitas de fines de semana al año, a fin de coordinar los programas de estudios de los candidatos, contribuir en la selección de nuevas solicitudes de candidatos y en la promoción de los miembros del grupo, así como a su organización en general. Es una experiencia interesante contribuir al nacimiento de una sociedad psicoanalítica, con toda la ilusión y entusiasmo que ello comporta, aunque también requiere de un tremendo esfuerzo por parte de los miembros del grupo y, en cierta manera, para el Sponsoring Committee.

Por otro lado, formo parte del equipo europeo de redacción del Diccionario Enciclopédico Interregional de Psicoanálisis, impulsado por la API, bajo la presidencia de S. Bolognini. Los diccionarios internacionales existentes, de gran calidad, si bien reúnen a analistas de diferentes regiones y tradiciones, cada palabra está escrita por un solo autor. Este nuevo diccionario de la API es un proyecto ambicioso porque trata de ser internacional en cada una de las entradas. Se crearon tres equipos correspondientes a cada una de las regiones que integran la API: Europa, Norte América y Latino América. Cada palabra es redactada por un pequeño equipo de dos o tres personas, que luego lo dan a revisar

Os títulos foram mudados para língua portuguesa por iniciativa da Núcleo Português de Psicanálise.


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